
Hace años que pasó, pero sigue emocionándome cada vez que leo la última viñeta de Calvin y Hobbes. Hoy me la he vuelto a cruzar y es razón suficiente para compartirla.

Puedes tener la mesa del salón llena de mandos, puedes tener un sínnúmero de maquinitas electrónicas a tus órdenes, puedes hacer (casi) lo que quieras con ellas...
el mundo fuera de mi pantalla